Cuántos de nosotros no somos trabajadores dependientes? cuántos de nosotros no tienen algún compromiso con un banco? Cuántos de nosotros no pagan por vivir en la casa en la que viven? Cuántos de nosotros no pagamos por comer lo que nos da la tierra?
Ayer estuve de visita en unas comunidades del la zona central Hondureña, en la región de Comayagua. En una de ellas, El Porvenir, se están construyendo unas viviendas financiadas por Bizcaia. Entrar en la comunidad era sumergirse en un mar de colores, miradas desde detrás de las celosías de esas mujeres tímidas que no dejan al extraño ver su cara, un par de niños en un caballo y un grupo de mujeres y hombres echando paladas de cemento a lo que será un día su nueva casa.
Casas de barreque es a lo que están acostumbrados, a 'mojarse el costal' cuando llueve es a lo que están acostumbrados. Y sin embargo, a nadie han tenido que pedir permiso para poder construir esa casita de barreque en la que se hacinan con sus 8 hijos. E
En la semana de descanso que tienen de cada una que trabajan en la construcción de sus casas, los hombres van a trabajar el campo, recogen café, frijoles o maíz de los campos de los grandes terratenientes que tienen la mayoría de las tierras. Lo justo, menos de lo justo para vivir.
A las seis de la mañana sale el sol. A las 6:30 suena mi despertador. Toma el café. Tomo mi café. Camina al trabajo. Pasan a buscarme en carro y vamos al trabajo. Trabaja todo el día. Trabajo todo el día. Vuelve a casa y sus hijos comen de lo que haya conseguido. Yo he comido judías verdes cocidas para no perder la línea. Pago 160 euros de alquiler al mes. El no paga alquileres.
Todo me hace pensar. Hay un pensamiento oculto que se resiste a salir. Hay algo que sigue sin cuadrarme. Hay un precio que no me da pa ser sincera.