viernes, 23 de mayo de 2008

En la ciudad dormida todos somos niños, todos tenemos miedo a la oscuridad,

la oscuridad que como fruta prohibida se cuela por las rendijas de las mosquiteras de los afortunados que tienen una casa donde caer muertos,

en la ciudad dormida sólo duerme el miedo, el resto nos conformamos con acechar.

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